5 FORMAS CURIOSAS DE CAMBIAR EL COLOR DE LOS OJOS SIN USAR LENTES DE COLORES..!

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5 formas curiosas de cambiar el color de los ojos sin usar las lentes de colores…

Los seres humanos hemos buscado la forma de mejorar nuestra apariencia física en función de las modas o costumbres de la zona en la que vivimos. Pero aunque una simple pintura puede ser fácil de aplicar, algunos otros aspectos de nuestro cuerpo no siempre han tenido una solución sencilla. En concreto el cambio de color de ojos ha sido un sueño recurrente para muchas personas que veían otros disfrutaban de un azul claro, un verde profundo o un marrón intenso, en función de la zona en la que tuviese lugar.

Experimentos

Aunque a lo largo de la historia se probaron diferentes métodos para cambiar el color de los ojos, muchos de ellos convirtiéndose en formas tan atroces que dejaban ciegos a sus pacientes o que, directamente, no cumplían con lo prometido, otros métodos sí han resultado más fiables. Lo primero que tenemos que tener en cuenta es el hecho de que hay que saber valorar y apreciar nuestro cuerpo por encima de las modas, ya que es lo que nos hace únicos y diferentes a los demás. Pero si quieres cambiar, te dejamos estos métodos.
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1. Láser

Recientemente apareció un método que rápidamente fue criticado como peligroso pero que ha causado furor en todos los apasionados por la medicina estética. Se trata de una máquina de láser que permite eliminar el pigmento que da el color marrón a los ojos mediante un bombardeo láser. Esto hace que se nos quede un tono azulado, pero a un elevado precio. El cambio es irreversible y puede crear una enfermedad conocida como glaucoma, pudiendo darse el caso de quedarnos ciegos.

2. Crecimiento

Aunque nos resulte ridículo, muchos bebés van cambiando el color de sus ojos con el paso del tiempo. Esto se debe a que al nacer no siempre generamos el pigmento necesario para adquirir el color de ojos que vamos a tener el resto de nuestras vidas. Esto hace que algunos niños que nacen con ojos azules o grises terminen por convertirse en marrones en poco tiempo. Pero es que, además, cuando alcanzamos cierta edad, nuestros ojos también van cambiando su tonalidad, siendo más claros los oscuros y viceversa. Existe, de todas formas, otro método mucho más seguro.

3. Medicamentos

Los medicamentos que tomamos para curar algunas enfermedades de los ojos pueden tener como efecto secundario el cambio de nuestro iris. En concreto son los relacionados con el glaucoma o el crecimiento de las pestañas. No recomendamos en ningún caso el uso de este tipo de medicamentos con fines estéticos sin la supervisión de un médico. Incluso algunas enfermedades también son responsables del propio cambio, como las cataratas.

4. Lente intraocular cosmética

Este método, mucho más seguro que los anteriores, no deja de resultar una forma invasiva y no exenta de riesgos. Se trata de introducir dentro del ojo una pequeña lente como la que utilizamos para la vista, pero con el único propósito de cambiar nuestro color de iris. Es una técnica muy utilizada para las personas que desean tener un tono distinto o, incluso, para los que persiguen tener todo tipo de formas y dibujos permanentes. El problema es que se han detectado múltiples casos en los que, tras la propia operación, el paciente ha perdido la visión completa. El último caso es el único más saludable.

5. Colores de ropa y maquillaje

Aunque pensemos que son cuestiones que no pueden afectar a nuestra percepción de la tonalidad, lo cierto es que algunos trucos y consejos estéticos nos pueden ayudar a cambiar el color de ojos casi completamente. Para ello solo tienes que emplear ropas que tengan el mismo tono, azul, verde o marrón, con el que producir el efecto deseado. La misma técnica en el maquillaje permite resaltar un color concreto, pudiendo emplear sombras de ojos que hagan que aumente la viveza de nuestro iris.

Consejos finales

Siempre tenemos que tener en cuenta que las modas y cambios estéticos dependen del momento y del lugar en el que vivamos, por lo que realmente son un riesgo innecesario al que nunca deberíamos acceder de forma permanente. Pero hay que saber siempre que si logramos querernos tal y como somos no nos terminará importando cosas tan superfluas como nuestro color del iris. Al fin y al cabo es un rasgo personal que no tendrá mucha importancia.

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